¡FELIZ AÑO NUEVO!

Bueno... Pues parece que hoy es el primer día del año... de la rata. Así es que, como soy así de educadito, supongo que no es mala idea empezar este blog felicitando a ni sé la de millones de personas. Parece que el roedor viene con buenos augurios (cruzo dedos) Yo ya le tenía mucha fe a este 2008 porque 2+0+0+8=10 y 1+0=1 (el 1 en numerología simboliza el Sol) Es por ello (oye) que esta pasada Nochevieja, antes de las uvas, le puse una velita al año que empezábamos para que fuese un año de plenitud y comienzo de cosas buenas.
Ayer, en mi ignorancia de que para nuestros amigos chinos era Nochevieja, quedé con un amigo y nos fuimos a un bar a tomar unas tapitas mientras daban el España- Francia. No había acabado la primera parte, y le llamaron desde el hospital porque un colega había tenido un accidente que había dejado el coche siniestro total. Un taxi y a la Paz... La verdad es que no hay como pasarte por las urgencias de traumatología para darte cuenta de la cantidad de cosas (esas cosas que siempre parece que le pasan a los demás) suceden a cada momento. Así es que hoy he empezado este Año Nuevo chino con un sentimiento de gratitud con el de arriba que no os podéis hacer una idea... Es curioso que, justo antes de que le llamaran, Juan (que es el nombre del amigo con el que me estaba tomando un algo por la Latina) me estaba comentando que él creía que el nuevo año chino iba a estar muy bien porque no era normal la cantidad de cosas que nos habían pasado a tod@s en los últimos tiempos. Y es que yo le acababa de contar que mi mejor amiga acababa de romper una relación de 12 años, tan sólo unos meses después de que yo hubiera roto (o me hubieran roto) otra de 11. Entre medias también Juan había roto con su ya ex así es que... No sé, es como si nos hubiéramos desprendido (no sin dolor, claro está) de lo viejo para dejar hueco a cosas buenas que están por venir (espero)
Quizás soy ingenuo... Yo he de reconocer, no sin cierto pudor, que como este año las Navidades me pillaron por sorpresa y no las viví como creo que deben vivirse (supongo que en el fondo debía estar con una especie de síndrome post-traumático del 2007) todavía no he quitado el árbol ni el calcetín para Papá Noel que tengo cerquita de la tele. Como no creo que nada sea porque sí me estoy autoconvenciendo de que quizás hoy sea el primer día del resto de mi vida. Así es que aquí me tenéis, cuidando el niño interior, esperando un milagro... Y es que, como dicen mis amigos Amaya y Jesús: "Aún creo en al amor, de ese que dicen que es para siempre..."

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