La banda de los cien cañones

La evidencia apesta a axioma; cuando el hambre sacude la entraña, se pone de moda el filibusterismo. 

Son tiempos de piratas. Aquí en el "mundo civilizado" y allende los mares. Singular analogía.

 

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Y precisamente no hay aguas más selectas que las de Somalia para dedicarse al arte de la piratería. Este enclave, puerta africana del Índico y trastero del Canal de Suez, es uno de los mejores para aquellos que quieran vivir de la sedición, el saqueo y el pillaje.

 

Somalia es una extraña entelequia que ejemplifica como ningún otro país el concepto de estado fallido. Devorado por las contiendas y cosido por los señores de la guerra a su antojo, el cuerno de África aparece hoy dibujado por naciones de facto, tierras sin ley y repúblicas autónomas en la que se puede entrar sin documentos, pero nada garantiza que se vaya a salir.

 

El pueblo somalí tiene un asiento reservado en la sede de Naciones Unidas y es reconocido unánimemente en el foro internacional, pero de puertas adentro la situación sería el sueño húmedo de cualquier anarquista. Mogadiscio, capital de la República Somalí tiene instaladas cómodamente en su territorio al menos cinco pseudo autonomías parasitarias (una de ellas, Somalilandia, declarada independiente hace casi 20 años y nunca reconocida por nadie)(y si, Al Qaeda también está en este pollo) . 

 

La pobreza, la corrupción y el desgobierno son el sofrito en el que se cocinan los corsarios. La fiesta ilegal que montan los mercenarios en tierra se convierte en orgía mar adentro. Hoy Somalia y sus aguas territoriales son una inmensa nube gris*.

 

La piratería lleva varios años suponiendo un problema, pero lo que antes era un negocio de amiguetes, un puñado de africanos famélicos con un AK-47 y dos machetes, ha florecido para convertirse en la Costa Dorada del abordaje. Lanchas supersónicas, lanzagranadas, morteros y modernos sistema GPS hacen las veces de trabuco, goleta y sextante para tipos a los que le falta miedo y les sobra hambre. Los pequeños saqueos han dejado paso a rescates millonarios, que tiñen de negro el Índico y que hacen olvidar sus principios a estados como Francia o España; que pagando se sacuden de forma rápida (y oscura) las crisis que los secuestros generan.

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Nunca será solución pagar rescate a piratas, no a los del parche en el ojo y a buen seguro tampoco a los de gafas de sol Armani . Y más allá de las prebendas en dólares, esa labor de segurata de las aguas somalíes también se está mostrando ineficaz. 


Pasear las fragatas por el Índico como elemento disuasorio no funciona a largo plazo a pesar de los peliculeros titulares . No vale dedicarse a observar, actuando de manera eventual y espectacular, esperando a que todo se reajuste y arregle solo.

Las crisis se solucionan atacando los problemas estructurales que las generan. Patrullando el tiempo que sea necesario y mientras dedicando un minuto (y algunos millones) a Somalia y a los problemas que atenazan a sus habitantes. Luego tocará guardar el destructor en el muelle (aunque interese tenerlo de paseo cerca de la Península Arábiga y en una de las rutas marítimas más importantes del mundo con cualquier excusa). 

Igual así se disuelve la banda de los cien cañones...de otros holdings mejor no hablamos, algunos parecen tener patente de corso eterna.  

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*Los estados tienen zonas grises. Son esos puntos concretos del mapa donde no pueden ejercer su control. Aquellos rincones donde no llega el poder coercitivo de los cuerpos de seguridad, donde es una utopía hablar de justicia, derechos o deberes...son aquellas esquinas en las que impera la ley del sálvese quien pueda, donde se hace buena la máxima tonto el último. 

Un ejemplo gráfico de zona gris es aquel agujero de la casa donde no llega la zarpa del gato y los ratones pueden sentirse seguros para cometer diabluras...aquel rincón al que no llega el aspirador para llevarse la inmundicia.

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

David Junquera Fernández dijo

He luchado hasta la extenuación con los arbitrarios cambios de formato...pero esta (ejem) de proveedor de blogs no se atiene a razones. Odio que el resultado no luzca, pero ésto no da para más.

Faro

Faro dijo

alegría da saber que usted sigue ahí y ya que siempre camino sin tiempo para escuchar su voz, bueno es saber que sigue presto junto a la tecla. ¿para cuando una foto? ¿para cuando más regularidad en el lirismo?

sabes que siempre te imploraré atención y letras...

Carlos

Carlos dijo

Junquera, tus fans localios siguen tus pasos allá donde vas. Un abrazo!

ataturk

ataturk dijo

Señor Junquera, se agradece su retorno a la blogosfera, máxime cuando es excusa para leer relato tan bien parido.
Un saludo galaico.

sheila

sheila dijo

ay junquera, que vengo desde el blog de ru, y te tiene en "también me paso por..." y a mi en "imprescindible" jaja
ten amigos para esto...

Faro

Faro dijo

Solía ser el primero en la lista de imprescindibles, porque lo es, pero cuando pasa tantos días sin darle a la tecla le tengo que bajar el estatus para picarle ;)

angel

angel dijo

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Sobre este blog

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Crónicas Callejeras

David Junquera Fernández (Zamora 1983) ha trabajado en La Opinión de Zamora, Colpisa, RNE, Onda Cero y Cuatro. Desde abril de 2007 forma parte de la plantilla de Informativos Punto Radio. Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense, aficionado al cine y al deporte tiene encima ínfulas de literato. Trabaja en información local de Madrid. Escribe de todo, pero como comprobarán, no sabe mucho de nada.

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