21 Abr 2009

La banda de los cien cañones

La evidencia apesta a axioma; cuando el hambre sacude la entraña, se pone de moda el filibusterismo. 

Son tiempos de piratas. Aquí en el "mundo civilizado" y allende los mares. Singular analogía.

 

Photobucket

 

Y precisamente no hay aguas más selectas que las de Somalia para dedicarse al arte de la piratería. Este enclave, puerta africana del Índico y trastero del Canal de Suez, es uno de los mejores para aquellos que quieran vivir de la sedición, el saqueo y el pillaje.

 

Somalia es una extraña entelequia que ejemplifica como ningún otro país el concepto de estado fallido. Devorado por las contiendas y cosido por los señores de la guerra a su antojo, el cuerno de África aparece hoy dibujado por naciones de facto, tierras sin ley y repúblicas autónomas en la que se puede entrar sin documentos, pero nada garantiza que se vaya a salir.

 

El pueblo somalí tiene un asiento reservado en la sede de Naciones Unidas y es reconocido unánimemente en el foro internacional, pero de puertas adentro la situación sería el sueño húmedo de cualquier anarquista. Mogadiscio, capital de la República Somalí tiene instaladas cómodamente en su territorio al menos cinco pseudo autonomías parasitarias (una de ellas, Somalilandia, declarada independiente hace casi 20 años y nunca reconocida por nadie)(y si, Al Qaeda también está en este pollo) . 

 

La pobreza, la corrupción y el desgobierno son el sofrito en el que se cocinan los corsarios. La fiesta ilegal que montan los mercenarios en tierra se convierte en orgía mar adentro. Hoy Somalia y sus aguas territoriales son una inmensa nube gris*.

 

La piratería lleva varios años suponiendo un problema, pero lo que antes era un negocio de amiguetes, un puñado de africanos famélicos con un AK-47 y dos machetes, ha florecido para convertirse en la Costa Dorada del abordaje. Lanchas supersónicas, lanzagranadas, morteros y modernos sistema GPS hacen las veces de trabuco, goleta y sextante para tipos a los que le falta miedo y les sobra hambre. Los pequeños saqueos han dejado paso a rescates millonarios, que tiñen de negro el Índico y que hacen olvidar sus principios a estados como Francia o España; que pagando se sacuden de forma rápida (y oscura) las crisis que los secuestros generan.

Photobucket

 

Nunca será solución pagar rescate a piratas, no a los del parche en el ojo y a buen seguro tampoco a los de gafas de sol Armani . Y más allá de las prebendas en dólares, esa labor de segurata de las aguas somalíes también se está mostrando ineficaz. 


Pasear las fragatas por el Índico como elemento disuasorio no funciona a largo plazo a pesar de los peliculeros titulares . No vale dedicarse a observar, actuando de manera eventual y espectacular, esperando a que todo se reajuste y arregle solo.

Las crisis se solucionan atacando los problemas estructurales que las generan. Patrullando el tiempo que sea necesario y mientras dedicando un minuto (y algunos millones) a Somalia y a los problemas que atenazan a sus habitantes. Luego tocará guardar el destructor en el muelle (aunque interese tenerlo de paseo cerca de la Península Arábiga y en una de las rutas marítimas más importantes del mundo con cualquier excusa). 

Igual así se disuelve la banda de los cien cañones...de otros holdings mejor no hablamos, algunos parecen tener patente de corso eterna.  

Photobucket

*Los estados tienen zonas grises. Son esos puntos concretos del mapa donde no pueden ejercer su control. Aquellos rincones donde no llega el poder coercitivo de los cuerpos de seguridad, donde es una utopía hablar de justicia, derechos o deberes...son aquellas esquinas en las que impera la ley del sálvese quien pueda, donde se hace buena la máxima tonto el último. 

Un ejemplo gráfico de zona gris es aquel agujero de la casa donde no llega la zarpa del gato y los ratones pueden sentirse seguros para cometer diabluras...aquel rincón al que no llega el aspirador para llevarse la inmundicia.

06 Oct 2008

El ocaso de la media luna en Pakistán

El sueño de Choudhary Rahmat Ali se desvanece. El Pakistán ideado como un estado contenedor que aglutinara a las provincias musulmanas del norte de la India se desintegra después de poco más de 60 años de convulsa historia.

Muchos analistas sostienen que el atentado del pasado 20 de septiembre contra el hotel Marriot (54 muertos y 200 heridos) ha supuesto el punto de inflexión para un país agotado; 600 kilos de explosivo que hicieron saltar por los aires al estado. Pero el ocaso de Pakistán viene de lejos, si es que alguna vez hubo esplendor.

Estados Unidos tiene abandonada su guerra contra el terror. Ahora los enemigos no se esconden como serpientes en desiertos extraños tintados por la media luna. Ahora el miedo pasea por Wall Street embutido en trajes caros de chaqueta. Ahora la guerra está en las urnas. Hay que luchar contra los fantasmas del propio caserón antes de andar pleiteando en casa ajena.

Photobucket

Sin el aliento del Tío Sam y los dólares del contribuyente americano se acabó la función para el títere de la Casa Blanca. Tras años en el alambre Pervez Musharraf (militar golpista encaramado en el poder desde 1999) dijo adiós el pasado verano.

Él se había convertido en el principal valedor de los USA en una de las zonas más calientes del planeta, a costa de perder la escasa legitimidad que ostentaba entre sus  ciudadanos y vecinos. Juntos Musharraf y Bush peinaron la línea de Durand (la frontera montañosa entre Afganistán y Pakistán) en busca de milicianos de Al Qaeda y del as de la baraja.

La diosa fortuna ha resultado esquiva y por el momento no hay poker. Lo que si hay es una nueva y efervescente legión de insurgentes cociéndose a fuego lento en las Madrasas (escuelas coránicas radicales que irónicamente fueron alentadas por EEUU para combatir la invasión soviética de Afganistán).

No todo es culpa de Musharraf; antes Benazir Bhutto (asesinada a finales del año pasado) y Nawaz Sharif (comanda actualmente la oposición) tuvieron la oportunidad de coser el país y fracasaron involucrados en escándalos de corrupción.

Ahora el viudo de Bhutto, Ali Asif Zardari, intenta al frente de un Gobierno recién nacido domar al caballo desbocado. USA todavía extiende sus tentáculos en Pakistán. Los terroristas se rearman en las montañas. El kalashnikov cotiza al alza. Las instituciones desmanteladas no pueden contener las fugas de uno de los paises más poblados del globo. India enemigo histórico aprovecha la tesitura para asentarse en Cachemira. Islamabad se descompone.

No hablamos de un país cualquiera. Pakistán está en el selecto club de las potencias nucleares (el único miembro islámico gracias al científico/mercader Abdul Qadeer Khan y a los saldos atómicos rusos) y tradicionalmente ha funcionado como estado bisagra en el corazón de una Asia que se debate entre el poderío regional de China e India.

Por ello de la estabilidad de Pakistán (amén de la estabilidad de la economía) depende en parte la estabilidad futura del mundo. Por lo pronto en las últimas horas nuevos atentados han dejado una veintena de muertos. El sueño de Choudhary Rahmat Ali (él bautizó al nuevo estado en 1947 con un nombre que no es más que el acrónimo de las cinco tribus musulmanas que lo poblaban) está más cerca que nunca de convertirse en un estado fallido.

La ley de la selva puja por imperar en un país que guarda en su regazo a la madre de todas las bombas.

Photobucket

05 Oct 2008

El Barça enseña sus armas de destrucción masiva

  • Alejada de la postal idílica de Barcelona la noche de ayer tornó en drama de opereta; en película gore de pésimo guión para el Atlético. La tribu de Guardiola apretó las mandíbulas y no paró de dar dentelladas hasta el final. Pudieron caer nueve. Holocausto caníbal. 

Photobucket


La crónica:

Sea bienvenido el nuevo/viejo Barça. Sin engañarse; sobre la moqueta y en las elásticas los nombres apenas han cambiado, (las castañas las siguen sacando del fuego los mismos) pero la actitud de estos muchachos dista años luz de lo exhibido en temporadas recientes. Ayer en el verde estaban Puyol, Iniesta, Xabi, Eto'o, Abidal, Márquez, Guddy y Messi...(Dios mío Messi) asesinos en serie que se dieron el gusto de ensañarse con una víctima complaciente.

Cadáver exquisito el de los colchoneros, que contaban con numerosas bajas. Esperemos que, de nuevo, no haya vuelto el viejo Atleti. Una escuadra hundida con todo su crédito a torpedazos en ocho minutos. Si tardó en encender el televisor a buen seguro se lo perdió. 

Corría el minuto tres y la caraja de los de Aguirre dio alas a otro mejicano. Márquez firmaba la jugada preparada más famosa del Barça. El Kaiser de Miochacán daba el primer tiro en este western con un cabezazo al que no pudo llegar Coupet.

Era el comienzo. El Atlético duró lo que tardó Messi en apuntarse a la fiesta. Él provocó el penalty que subía el 2-0 al marcador. Él fué el pillo que pintó el 3-0 tirando una falta que ante el desconcierto rojiblanco entraba plácidamente en la portería. Él solito estuvo a punto de firmar el primer mejor gol de la temporada dejando la cintura de Ujfalusi reventada, reducida a partículas. Un diablo este argentino, que ayer se merendó al otro pibe que le disputa el trono de dios pagano del fútbol. 

Y mientras volaban los tiros ¿dónde estaba el yerno de Maradona?. Convidado de piedra en el banquete azulgrana Agüero apenas pudo hacer nada. Xavi e Iniesta manejaban la partida a su antojo y únicamente el palo evitaba la hecatombe colchonera. 

Photobucket

       Satanás Messi afilándose los colmillos / Lluis Gené

Desaparecido el Kun los arrestos los puso Maxi. El capitán se sacó de la chistera un disparo rabioso que le lesionó y que deja claro que la defensa de los de Guardiola es de porcelana.

Y el ataque puro cristal de Bohemia. Eto'o y Gudjonhsen cortaron cualquier atisbo de reacción rojiblanca. Así se llegaba al descanso. 5-1 (sic), a buen seguro los del Atlético habrían escapado del Nou Camp destino Madrid si hubieran podido. Pero la casa del terror esta abierta hasta el amanecer. Pobres malditos.

En la segunda parte lejos de replegarse los de Pep siguieron opositando para finiquitar de forma sádica la carnicería. En el minuto ochenta todavía perseguían el balón correteando por todo el rectángulo. El Atlético, dadivoso se dio el lujo de rehabilitar a Henry que marcó un golazo en una jugada supersónica. Seis a uno y para casa. Directos a las portadas.

Conclusiones:

  • El Barcelona tras dos años de sequía está famélico. Tiene hambre y si puede devora. 
  • Al Atlético le sigue faltando ese algo. ¿Redaños? ¿Profundidad de banquillo? ¿Míster? 
  • El Barça asusta, es como una bomba atómica. Qué poder destructivo. Esperemos que no le reviente en las manos al bueno de Guardiola.  
  • ¿Quién era ese tipo que llevaba antes el 10 en el Barça? 
  • Ayer la escopeta de feria se quedó en casa. El fusil de asalto funcionó a las mil maravillas. 
  • El Camp Nou es un campo frígido. En pleno éxtasis, invitado de lujo en la bacanal apenas coreó un par de veces a sus titanes. 
  • Qué bien sienta la Eurocopa. Los popes de la España campeona de Europa se dan aires. Están legitimados. Parecen otros. Sólo hay que ver la jerarquía de tipos como Xavi o Iniesta. Como De la Red comanda a los blancos. Como Capdevila y Senna se erigen en generales de un Villarreal que se acuesta líder todos los sábados. Como Villa se viste de pichichi y deja primero a su equipo todos los domingos. 

Sobre este blog

Avatar de David Junquera Fernández

Crónicas Callejeras

David Junquera Fernández (Zamora 1983) ha trabajado en La Opinión de Zamora, Colpisa, RNE, Onda Cero y Cuatro. Desde abril de 2007 forma parte de la plantilla de Informativos Punto Radio. Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense, aficionado al cine y al deporte tiene encima ínfulas de literato. Trabaja en información local de Madrid. Escribe de todo, pero como comprobarán, no sabe mucho de nada.

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):