Propuestas

Nos quedamos con las ganas de saber cómo van a solucionar los problemas. Será una estrategia que se copiaron o contagiaron Zapatero y Rajoy pero la realidad es que no pudimos conocer en profundidad la batería de propuestas que los dos candidatos llevan administrando desde hace un par de meses. Ni siquiera el golpe de efecto que intentó por la mañana el vicepresidente económico con la ayuda a las familias con problemas para pagar la hipoteca. Las apuestas que han estado marcando la precampaña para llevar la iniciativa se quedaron en la gatera a la espera del segundo y definitivo asalto del próximo lunes. Es la única explicación posible para justificar que Zapatero y Rajoy dejaran pasar tan magnífica oportunidad, con 13 millones de espectadores en televisión y de oyentes de radio e internautas, para poner en valor su candidatura y disuadir a los indecisos que pueden decantar esos escaños tan decisivos. Asistimos a una reedición de las sesiones de control de los miércoles en el Congreso, pero en este caso se trataba de un sobredimensionado infoespectáculo, que cautivó la atención de los ciudadanos, desaprovechado en reproches y descalificaciones. Los supuestos expertos de cada partido han sacado sus conclusiones porque en el esfuerzo de cada uno por decantar el debate a su favor hay actitudes y apuestas que no deben pasar desapercibidas. Rajoy arriesgó notablemente con su agresividad por demostrar en más de doce ocasiones que Zapatero había mentido, entre otros asuntos, en la negociación con ETA, que había agredido a las víctimas del terrorismo, que no se ocupaba de los problemas cotidianos de las familias con la subida de hipotecas y de los precios de productos básicos, que no controlaba la inmigración, que no había esfuerzo ni méritos en la educación, que no tenía una idea de España y logró en algunos momentos descolocar a Zapatero. Pero no desgranó su programa de gobierno para conseguir la confianza de los votantes que le pueden otorgar la victoria. Sólo esbozó el contrato de integración de los inmigrantes y reiteró que nunca negociará con ETA. Zapatero conservó la calma con un aplomo excesivo y, en ocasiones desconcertante, como rehuir la inmigración o insistir en grandes cifras macroeconómicas sin reconocer los problemas de los hogares; y contraatacó recurriendo a Irak, descalificando la tarea ministerial de Rajoy y acusándole de sembrar la discordia en política antiterrorista y territorial.

La próxima cita será decisiva. Quien quiera ganar tendrá que explicar su programa, sus propuestas, hacer bien las cuentas, más que descalificar al contrario.

Escrito por: javier 0 comentarios 26 Feb 2008 URL Permanente

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