China: Juegos y negocio sin libertad

Las denuncias de las organizaciones de derechos humanos no van a conseguir que la comunidad internacional mueva un dedo para exigir al régimen comunista chino que no reprima a sangre y fuego las protestas de los tibetanos en Lhasa. El gobierno de Hu Jingtao tiene especial interés en mantener la calma y en no echar por la borda todos los esfuerzos de imagen, con miles de millones de dólares gastados, para celebrar este verano los Juegos Olímpicos en un clima amnésico y sin demasiadas críticas a la falta de libertad y a la violación de los derechos humanos. Hay mucha confusión sobre lo que ha ocurrido en los últimos días. La cifra de muertos oficiales no cuadra con la que ofrece la ‘camarilla del Dalai Lama’. Así la denominan las autoridades chinas para desacreditar las protestas ciudadanas contra la dominación china, la subida de precios y la imposición de la cultura y los intereses de la gran potencia oriental que ocupó Tibet en 1950 y que en 1959 reprimió sin piedad un levantamiento ciudadano causando la muerte de 10.000 personas y el exilio del Dalai Lama y de otros 100.000 tibetanos. Se cumplen 49 años de aquella masacre impune y las calles de la capital del Tibet están tomadas por el ejército que denuncia que muchas de las víctimas han sido comerciantes chinos quemados vivos por los alborotadores. Será difícil que algún día sepamos la verdad de lo ocurrido. En otro gran hito de la dictadura de Pekín, la matanza de Tiananmen, conocemos buena parte de la magnitud de la masacre porque había periodistas occidentales que pudieron verlo y contarlo. Occidente mira hacia otro lado, se tapa la nariz, ante el inaceptable régimen chino, emergente potencia económica con un crecimiento sostenido del 10% y una población de 1.300 millones de personas con dinero suficiente para consumir toda clase de productos extranjeros. Hacemos grandes negocios en China y no nos importa cómo sobreviven sus ciudadanos. Potencia militar con armas nucleares, gran consumidor de petróleo, dueño de la deuda de Estados Unidos, comprador de productos básicos en América Latina, inversor creciente en África y actor imprescindible en la nueva escena internacional donde el eje del poder económico mundial se ha desplazado a Oriente. El caos en Tibet es consecuencia de la resistencia de los pocos que se atreven a plantar cara a la dictadura. Nosotros nos preocupamos por las medallas de los Juegos y por los negocios. Así es la vida.

Escrito por: javier 2 comentarios 16 Mar 2008 URL Permanente

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Alguien que vive en China

Alguien que vive en China dijo

Algunos puntos, de base, que me parece escalofriante que un director de informativos no conoce:

- El presidente chino se llama y se transcribe en alfabeto latino como Hu Jintao (no Hu Jingtao)

- La invasión del Tíbet, lanzada por Mao, comenzó en 1951

Como digo, dos puntos básicos. Seguramente Sr. Fernández usted no tiene la culpa: ha copiado mal el teletipo de agencia. Hacer un blog para copiar lo que se publica en Yahoo News tiene poco mérito y poco interés. Le animo a que viaje a China y haga algunos contactos. Como sabrá, las fuentes son la base del periodismo de calidad.
Buenos días.

Javier Fernández Arribas

Javier Fernández Arribas dijo

Mire usted, que no conozco porque no se identifica: una g en el nombre o las diferentes versiones del año de comienzo de la invasión china del Tibet no sirven para intentar desacreditar un artículo que tiene otros elementos básicos mucho más importantes y que, por supuesto, usted ni toca. Tengo fuentes y conocimientos suficientes para seguir haciendo el periodismo de calidad que me caracteriza desde hace años.

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