"Cómo informar sobre infancia y violencia"
La violencia infantil (tanto la ejercida contra menores como la perpetrada por estos), así como la violencia en general, presentan en nuestra sociedad matices novedosos . Antes no había teléfonos móviles con cámara de vídeo para grabar los golpes a una víctima . Tampoco antes se pensaba que el Son algunos de los casos que han surgido en los últimos tiempos y que exigen un tratamiento periodístico determinado, porque los protagonistas son menores y porque su futuro y el de su familia puede verse seriamente afectado por la información que publiquen los medios de comunicación. Hace algunos años los profesionales de los medios de comunicación nos encontramos con otro fenómeno nuevo: la violencia contra la mujer. Ocurrió lo mismo: los periodistas no dominábamos adecuadamente todos los conceptos, ni conocíamos científicamente las circunstancias que rodeaban estos sucesos, por lo que nuestras informaciones, a veces, perjudicaban a las mujeres. Ahora, el Centro Reina Sofía ha encargado a un grupo de expertos la elaboración del presente trabajo, Cómo informar sobre infancia y violencia, en conexión con el Foro Internacional sobre Infancia y Violencia, celebrado por este Centro en marzo de 2007. Se trata de un trabajo hecho por periodistas para periodistas, bajo la supervisión científica y conceptual del Centro Reina Sofía. Tiene como objetivo principal servir como referencia a todos aquellos profesionales que guardan alguna relación con la infancia y la violencia, ya sea en los medios de comunicación, en las universidades y escuelas, en las instituciones oficiales, en las organizaciones no gubernamentales y en cualquier otro tipo de organismo que se ocupe de asuntos de esta índole. Las sugerencias que se presentan en este trabajo son fruto de la opinión de 775 periodistas de toda España, que han participado en su elaboración, respondiendo una encuesta que trata de establecer las reglas más elementales que tenemos que adoptar los profesionales cuando informamos sobre infancia y violencia. Se trata de una muestra cualitativamente muy variada, que incluye perfiles profesionales de todos los medios de comunicación y de las más diversas organizaciones e instituciones. Rigor, sensibilidad, respeto a la intimidad, veracidad, celo profesional, consulta a expertos, son algunas de las recomendaciones que hemos recogido. Que nadie interprete que pretendemos decir a nuestros colegas cómo tienen que hacer su trabajo, ni que queremos dar lecciones. Nuestro objetivo es ofrecer a todos aquellos que lo necesiten, una herramienta de trabajo que les sirva de referencia, de consulta, de guía y de orientación cuando se vean inmersos en la cobertura informativa de los casos de violencia infantil. Se trata de un documento que es fruto de la investigación de expertos en el ámbito conceptual; de la opinión de catedráticos de comunicación; del análisis de la situación actual de los menores en la familia, en la escuela y en la sociedad; de la experiencia de compañeros en la cobertura informativa de casos como el de Jokin, las niñas de Alcàsser, el asesino de la catana, etc.. De los profesionales nos han interesado tanto sus opiniones como la experiencia vivida al cubrir informativamente actos de este tipo. Todo ello nos ha servido para esbozar un diagnóstico de la situación actual de la violencia infantil, sobre todo en España. También hemos querido revisar la legislación relacionada con este fenómeno, ya que nos parece indispensable para los periodistas conocer en qué casos la libertad de expresión y el derecho a la información pueden entrar en conflicto con otros derechos fundamentales que amparan a los menores. Agradecemos al Centro Reina Sofía su confianza en este equipo de profesionales para la elaboración de este trabajo y su asesoramiento científico para lograr un enfoque correcto y ajustado; a los profesionales que han participado en la encuesta, por su aportación de ideas y su respaldo a este trabajo atrevido; a los profesores que aportan su visión teórica y a todos aquellos que consideran que, más allá de los temas políticos habituales y rutinarios que copan los medios de comunicación, hay asuntos —como la violencia infantil— de gran relevancia y trascendencia para cualquier familia. Los periodistas debemos demostrar el compromiso y la obligación que tenemos con la sociedad en general y desarrollar nuestro oficio con la sensibilidad que todo servicio público requiere , como si el protagonista de la noticia fuera nuestro propio hijo o familiar. El rigor y la seriedad del trabajo informativo no están reñidos con lograr la atención y la confianza del público, ni con la valoración más sensata de nuestros ciudadanos que rehuyen el morbo y el periodismo amarillo y sensacionalista. No se trata de ocultar la realidad, sino de cómo contarla. Este Informe pretende provocar una autocrítica entre los profesionales y entre las empresas de medios de comunicación para afrontar el desafío de informar sobre violencia infantil con los conocimientos técnicos, éticos y psicológicos pertinentes , evitando errores y daños para la vida y el futuro de los menores y de sus familias. Hay una primera consideración fundamental a la hora de analizar cómo se informa actualmente sobre los casos de violencia infantil: el foco debe colocarse más sobre el agresor y no tanto sobre la víctima. Se trata, en definitiva de dejar a un lado la victimización y la criminalización cuando se abordan informaciones de este tipo. Resulta más complicado, porque el acceso a un agresor y a su entorno es mucho más difícil que a una víctima y a su situación. A la hora de contar lo que pasa, por qué pasa y qué consecuencias puede tener, las fuentes informativas resultan trascendentales y condicionantes del desarrollo y del resultado final de las informaciones. No podemos olvidar otros aspectos como la carencia de medios que existe en muchas redacciones; la distinción necesaria en formatos audiovisuales entre programas de los Servicios Informativos y programas Magazine; o la tendencia actual, más o menos extendida entre los profesionales de la comunicación, de lograr el éxito sin reparar en el más mínimo escrúpulo. En definitiva, los informadores debemos recuperar el noble oficio de contar bien lo que pasa. Por este camino también se consigue el éxito. A lo mejor se tarda más, pero se conserva la esencia de servicio público del trabajo periodístico. Se trata de un pilar básico del sistema democrático y del estado de derecho para que los ciudadanos estén bien informados y los periodistas puedan ejercer su trabajo con libertad de prensa y de expresión, y así cumplir con su compromiso profesional. Esta premisa sirve para el ejercicio del periodismo en general y resulta básica cuando se aborda la violencia infantil. Descárgate la nota de prensa de la presentación de "Cómo informar sobre infancia y violencia" pinchando aquí
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Antonio Manuel dijo
Material muy valioso para los profesionales que quieran, como bien dices, ejercer el noble oficio de contar bien lo que pasa. Creo que debería ser un manual de consulta obligada en las facultades de periodismo. Cuando pueda hacerme con él lo leeré porque detrás de este trabajo estás tú y tu equipo. Un saludo desde el sur.
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