Recta final hacia la Casa Blanca

Llega la hora de la verdad en la carrera hacia la presidencia de los Estados Unidos. A partir de ahora los errores se pagarán caros. Por eso, el gran triunfador en el partido demócrata, Barack Obama, debe aplicar todo su talento a la hora de elegir a su compañero de ticket como candidato a la vicepresidencia. Y digo compañero con intención porque sería una grave equivocación que cediera a las presiones de algunos sectores o a lo que apuntan algunas encuestas y colocara a Hillary Clinton. Es cierto que Obama necesita los 18 millones de votos que ha recibido Hillary en las primarias; también que necesita reforzarse en aquellos sectores que ven con recelo a un candidato negro; y, sobre todo, que los demócratas precisan recomponer la unidad después de unas durísimas primarias. Estas premisas, y otras también relevantes, son imprescindibles para que Obama derrote al republicano McCain pero por encima de todo tiene que quedar claro quién es el que manda. El carácter, la personalidad, la ambición de Hillary representan riesgos innecesarios a la hora de convencer a los norteamericanos de la capacidad de su posible nuevo presidente. Tiene que quedar claro que el afroamericano Obama no va a ser tutelado por su vicepresidenta y lo que su entorno representa porque el valor fundamental del senador por Illinois es el cambio, su nueva forma de hacer política que ha despertado interés en el adormecido votante norteamericano y su claridad a la hora de enfrentarse a las rígidas estructuras de poder en la superpotencia. Ya veremos si eso sirve para llegar a la presidencia y después no sucumbe en las bambalinas de los lobbys. Goza del respaldo ciudadano demostrado con los millones de dólares que ha sido capaz de recaudar para su campaña. Dinero suficiente para socorrer a Hillary con sus deudas. No es educado hablar de dinero pero a la familia Clinton le pesan bastante los 20 millones de dólares en números rojos, además de la necesidad de lograr una buena salida política para Hillary. Eso sí, con la suficiente distancia del despacho oval para evitar interferencias. Obama dio un buen primer paso al apoyar sin reparos al estado de Israel y afirmar que no permitirá un Irán nuclear. En Israel tomaron nota y el vicepresidente, el general Saúl Mofaz, ha advertido a Teherán de que un ataque sería inevitable si continúan con su programa nuclear. Cuidado, todos necesitamos un buen cambio en Estados Unidos.

Escrito por: javier 0 comentarios 12 Jun 2008 URL Permanente

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