He perdido mi memoria.

Un pendrive blanco y verde, con una pequeña tapa (blanca también) que tiene una grieta en uno de los lados. Lleva un cordel que acaba en una anillita, que supongo que servía para atarla a algún lado... pero que en realidad no utilizaba más que para hacerlo girar a toda velocidad, como una hélice.

Y es que te queda una cara de tonto cuando pierdes algo... Primero por la rabia que da. Al fin y al cabo, ¡no hace tanto que lo utilicé por última vez! Quizá dos o tres días. Luego buscas en tu entorno más cercano, esperando una sorpresa. Lo siguiente es volver atrás en el tiempo para averiguar donde has podido dejar el objeto en cuestión. Y otra miradita a los sitios donde ya has buscado, por si acaso.


Se busca, vivo o muerto...

Al final acabas revolviendo todos los rincones por los que pasas, por absurdos que sean. Total, de perdidos al río.

El último paso es la resignación, dejando un resquicio a la esperanza por si te toparas con ello por casualidad. Por casualidad o porque lo has seguido buscando inconscientemente.

En realidad, más que el pendrive (que fastidia perderlo) creo que lo que he extraviado... es la memoria. Que no soy capaz de recordar dónde lo he dejado, a pesar de que lo utilicé hace dos días para imprimir un documento y no lo he sacado de casa. ¿Y mi memoria, donde estará? Esa hace mucho más tiempo que no la utilizo, así que no la echaré de menos.


También se busca uno de estos. Aunque no creo que esté muy vivo...

¿Alguien sabe dónde venden memorias baratas? De las segundas, quiero decir, para comprar pendrives ya están las tiendas de informática, ¿no? No me acuerdo bien...

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

José Antonio Piñero dijo

Te cambio pendrive blanco y verde por despertador roto al que aún le funciona la radio, que veo que ya no lo usas mucho. Enhorabuena por tu blog. Un abrazo, PIÑE

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Avatar de izuzquiza

MADRUGANDO, que es gerundio.

Francisco Izuzquiza.

Toda la vida soñando con dejar de madrugar... hasta que la radio llamó a la puerta. Despertamos a la gente al otro lado del micrófono para luego irnos a dormir. El mundo al revés.

A Día de Hoy, todos los días de 4 a 6 de la mañana en Punto Radio.

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):