La noche de los niños
"Qué noche me van a dar, qué noche me van a dar..."
En el día en que la quinta luna preguntaba por la mayor sorpresa de tu vida, José Ramón de las Peñas se tiraba de sus mohicanos pelos. Nadie le dijo que su trabajo de técnico de sonido impiicaba también hacer horas como niñera.
En la noche de los niños cualquier cosa podía pasar. Ya es complicado lidiar con un sustituto al micrófono. Imagínense con dos novatos.
Mientras servidor esperaba a que dieran las cuatro susurrando el "reloj no marques las horas", escuchaba con un oído sus propios pensamientos dubitativos y con el otro la radio. Tomando notas, de alguna forma, de cómo Nadia Quintela mostraba cómo se puede hacer un buen programa de radio a los veintitantos a pesar de ser la segunda vez, mientras Guillermo Álvaro hacía el resto consiguiendo que la "jefa por un día" tuviera todo lo que necesitaba. Cinco Lunas sonó como cualquier otro día. No me entiendan mal: cuando el listón está tan alto, llegar a él es todo un logro.
Y servidor intentó lidiar con dos horas de radio lo mejor posible. Los nervios se fueron pronto y, afortunadamente, las seis de la mañana llegaron rápido y con una sonrisa. Si me lo permiten, tengo que dar las gracias a Javi Palo, a Marie Alice y a José Ramón por conseguir que todo sonase bien a pesar de un servidor.
Rosa, Alejandro; Alejandro, Rosa... Espero que os haya convencido la noche de los niños.
"¿Y la gente os oye a esas horas?"
La gente se sorprende cuando cuentas que trabajas de madrugada. De acuerdo, no es muy habitual.
Pero se asombran todavía más al saber que hay gente que escucha la radio a esas horas de la noche. ¿De cuatro a seis de la mañana tenéis oyentes?
Los tenemos. Bastantes, afortunadamente.
La gran ventaja de hacer radio por la noche es que los oyentes no sólo te oyen: te escuchan. La radio no es un aparato que suena de fondo mientras te dedicas a hacer cosas. No son voces que hablan sobre cosas con las que conectas y desconectas a medida que te acercas y alejas de la radio.
Sirve para acompañar las rutas de los conductores, para hacer más amenas los turnos de los vigilantes, o simplemente para estar con la gente que, por un motivo o por otro, no puede o no quiere dormir.
En el silencio de la noche todo se oye mucho mejor. Y cuando la televisión sólo intenta timarte con concursos y números 805, la radio sigue trabajando al mismo ritmo.
Así que sí, la gente nos oye a esas horas. Perdón. Nos escucha.
Sobre este blog
MADRUGANDO, que es gerundio.
izuzquizaFrancisco Izuzquiza.
Toda la vida soñando con dejar de madrugar... hasta que la radio llamó a la puerta. Despertamos a la gente al otro lado del micrófono para luego irnos a dormir. El mundo al revés.
A Día de Hoy, todos los días de 4 a 6 de la mañana en Punto Radio.
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