Biotecnología, a pesar de todo

De acuerdo con el informe elaborado por el Instituto Internacional de Adquisición de las Aplicaciones Biotecnológicas, las plantas transgénicas han sido cultivadas en 125 millones de hectáreas en 2008. En su decimotercero año de comercialización, esta superficie se ha visto incrementada en 10,7 millones de hectáreas respecto a 2007, con una incorporación de 1,3 millones de agricultores. En total son 13,3 millones de agricultores en veinticinco países. En la Unión Europea (UE) siete países han sembrado maíz transgénico, la única semilla autorizada en nuestro territorio. Se trata de España, República Checa, Rumania, Portugal, Alemania, Polonia y Eslovaquia. La superficie aumentó en la UE un 21 por ciento en 2008, situándose en 107.719 hectáreas, el 0,08 por ciento del cultivo mundial.

Más allá de la afinidad que uno tenga por este joven pero ya consolidado tipo de semillas, estas cifras confirman una tendencia que desde hace años se percibe imparable. No es otra que la consolidación de los nuevos avances tecnológicos en el sector primario y su traslado a la cadena alimentaria. En cualquier caso, una opción que no elimina ni condiciona la decisión de optar por semillas no transgénicas.

Hay que recordar el apoyo que se ha dado en el G8 a estos cultivos, como una alternativa segura para incrementar la tan necesaria productividad alimentaria. En la UE, la nueva presidencia checa ha manifestado su voluntad de avanzar en este campo e intentar desbloquear los vetos de determinados países. Destaca Francia, que defiende a su poderosa y activa industria de semillas, y realiza importantes concesiones al ecologismo. La prohibición de sembrar transgénicos en el país galo, basada en supuestos criterios técnicos, ya fue reprobada por los organismos competentes de la UE, en concreto por la Autoridad Europea de Seguridad de los Alimentos. Ahora ha sido la propia Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos quien ha constatado que la semilla transgénica autorizada en la UE tiene los mismos niveles de seguridad ambiental y de salud que cualquier otra semilla convencional. Poco a poco se van desarmando todos los argumentos seudo técnicos que impiden al agricultor europeo beneficiarse de los últimos adelantos tecnológicos.

Son avances que tampoco perjudican al consumidor, libre de elegir entre alimentos convencionales, ecológicos, con componentes transgénicos, provenientes de sistemas de producción integrada, amparados en marcas de calidad o cualquier otra tipología diferenciada en el etiquetado, incluida la futura etiqueta sobre bienestar animal.

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

emule

emule dijo

La razón de Francias está clara, cada uno barre para su casa
saludos

Anónimo

Anónimo dijo

Cierto, pero llama la atención en un país de vanguardia tecnológica

compartir coche

compartir coche dijo

Yo todo esto lo veo como estrategias comerciales, ya sean de los alimentos transgénicos como la agricultura biológica.
saludos

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Sobre este blog

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LA TRILLA

Doctor Ingeniero Agrónomo y además director y presentador de La Trilla de Punto Radio. También articulista en diez diarios del Grupo Vocento. Especializado en el sector agrario, agroalimentario y en desarrollo rural. El principal objetivo en mi aventura en los medios es contribuir a la mejora de la profesión agraria. Una meta que persigo a través del difícil equilibrio entre un lícito deseo de captar la atención y el incuestionable respeto a la deontología periodística.

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