Viejo rico, nuevo pobre

Creo que a estas alturas no me dejo impresionar con facilidad, pero quiero contarles que ayer vi algo que me dejó fuera de lugar. Igual usted también lo vio...

Ocurrió en un vagón del Metro de Madrid, línea 7, poco antes de las tres de la tarde. Iba trajeado aunque con la camisa por fuera y la corbata guardada en un bolsillo, a punto de caerse. Calvo, con las gafas algo manchadas y barba de una semana. Cuando se acercó lo entendí. Llevaba la mano abierta con la palma hacia arriba y pegada al pecho. Me impresionó porque estaba llorando, a moco tendido, con dos fuentes por lagrimales, con la barbilla temblando, con este hipo que te encoge los hombros para respirar medio segundo entre sollozo y sollozo. Por la edad, podría ser mi padre.

Tenía delante la diferencia entre un pobre y un pobre hombre. El pobre de hoy toca el acordeón con un altavoz, practica malabarismos en los semáforos, se queda como una estatua en El Retiro, vende flores, mecheros luminosos o deuvedés piratas. En mi pueblo el pobre se cuelga un cartelito en el cuello explicando que es “povre, tiene ambre y sinco ijos”. Este pobre hombre era un novato de la mendicidad, ahogado en su propia pena o en su misma culpa. Estoy convencido de que daba más lástima porque es el pobre mejor vestido que vi nunca, de raya diplomática y zapatos aún brillantes.

A saber cómo había llegado hasta ahí. A saber cómo había llegado a pedirme dinero en pleno vagón del Metro. Cierro el libro, busco alguna moneda y ya ha pasado de largo. Va como zombie, le ponen calderilla en la mano y se le acaba cayendo al suelo. Con la de desgracias que hay en el mundo, con la de miseria que nos rodea... y la pena que me dio a mí este hombre.

Esa mañana me había despertado con la subida del desempleo en abril. Quizá no tuviera nada que ver, pero pudiera ser que ayer me encontrara en un vagón de la línea 7 a uno de los 37.542 nuevos parados. Quiero pensar que ayer le puse cara a la crisis, que tiene nombres y apellidos. Porque 37.542 personas es el censo de mi pueblo entero. La inflación también ha llegado al precio de las lágrimas.

japinero@puntoradio.com

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jsanchez

jsanchez dijo

Qué dura la historia que cuentas Piñe, aunque como podremos imaginar es "una entre un millón de historias similares". Cuando el pobre no tiene la edad de tu padre sino tu misma edad, es cuando se tambalean los prejuicios del "yo no doy dinero para droga". Abrazos.

ER ZEBA

ER ZEBA dijo

KERIDO JOSELITO:
ES POSIBLE QUE ESE SEÑOR COMO DICE JSANCHEZ ESTE ASQUEADO DE LA VIDA.QUIZAS UN PROMOTOR INMOBILIARIO QUE HACE UNOS AÑOS NO SE ACORDASE NI DE SU FAMILIA,A LA HORA DE PREPARAR UNA INVERSION,CON LA QUE SEGURAMENTE GANARIA EN ALGUNAS HORAS UNOS CIENTOS DE MILES DE EUROS.
A TI Y A MI NOS CUESTA UN POCO MAS CONSEGUIRLOS.
EN NUESTRO PUEBLO COMO DICES,QUE YA SE NOS QUEDA PEQUEÑO,SABES LA CANTIDAD DE CHUPOPTEROS QUE DICEN ESTAR PARADOS Y K .....NO ES CIERTO.ESTOS SEÑORES NO ESTAN PARADOS,SOLO ESTAN COBRANDO EL PARO Y ADEMAS GANANDO UNA BARBARIDAD CHAPUZEANDO PARA PODER TENER...(NI TU NI YO PODEMOS),UN BMW Y UNA PARCELITA EN LA CTRA DE MEDINA.
SABES LO QUE ME HA COSTADO LLEGAR DONDE ESTOY Y NADIE,NADIE ME HA AYUDADO.EN ESTE PAIS SOLO SE AYUDA A DELPHI,A NAVANTIA Y A TO SUS CASTAS.
LOS DEMAS QUE NOS DEN X EL KULO.
NO TE PREOCUPES DE ESE SEÑOR,QUE SEGURO MAÑANA ESTA DE NUEVO MONTADO EN EL DOLAR Y NI SE TE ACERCARA.
UN BESO.

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Sobre este blog

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José Antonio Piñero (Puerto Real, Cádiz, 1975) lleva 19 años pegado a un micrófono. Lo viste en Canal Sur y lo escuchaste en RadioVoz, en Onda Cero y ahora en PUNTO RADIO, donde dirige y presenta 'Primera Plana' sábados y domingos.

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